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Tipos de apego: apego inseguro ambivalente

1 año ago · · 0 comments

Tipos de apego: apego inseguro ambivalente

El tercer tipo de apego del que hemos de hablar se llama apego ambivalente, es un subtipo del apego inseguro y supuso en los 60´s un 10% del total de los niños estudiados. Recordemos: un 70% fueron clasificados dentro del apego seguro y un 20% dentro del apego inseguro evitativo.

 Apego inseguro ambivalente

Puede encontrarse también con el nombre de apego resistente.

¿Cómo es la conducta de estos niños durante la Situación Extraña?

  • Niños que no son activos en el juego. Su atención está centrada en la relación con la madre, mostrándose pendiente de lo que ésta hace o deja de hacer y cualquier cambio asociado a la figura materna, el cual provocará una reacción inmediata de angustia en el niño. No se separa de la madre.
  • Niños que buscan constantemente el contacto con la madre: juegan con la madre, pero no les interesará el juego, sino la presencia de la madre. Son niños muy demandantes. Su respuesta ante el extraño será de aumento de la alerta y la ansiedad, lo que provocará un acercamiento aún mayor a la madre y mayor dificultad para separarse de ella y explorar el entorno.
  • Cuando la madre sale de la habitación, estos niños protestarán, se irán a la puerta y no jugarán. Tampoco aceptarán el consuelo del extraño.
  • Al regreso de la madre, son niños que presentan una conducta contradictoria: querrán estar en brazos de la madre, pero esto no les servirá para consolarse ni tranquilizarse. Por el contrario, se muestran enfadados pero sin querer bajarse de los brazos de la madre. No querrán volver a explorar el entorno ni admitirán los juguetes que les presenten para calmarles, ni siquiera de parte de la madre. Es decir, su máxima angustia es la separación de la madre, pero el regreso de ésta sirve para consolarle.

Estos niños se sienten inseguros en el mundo, tanto física como mentalmente. Son niños que están en permanente alerta de lo que pueda suceder en su entorno, atentos a los cambios y los peligros. No podrán centrarse tranquilamente en los juegos o las tareas, sino que estarán en tensión vigilando que no se produzca ninguna modificación en el ambiente. Son niños que buscan el contacto con el adulto, la madre a poder ser, en todo momento. Es como que si se alejaran, la pudieran perder. No confían en la permanencia y la estabilidad de la madre, pues ésta se ha mostrado inconsistente en sus respuestas. Esto ha producido una confusión en el niño respecto a lo que esperar.

Por tanto, la conducta de estos niños se caracteriza por su incoherencia: buscan casi compulsivamente el apoyo y el afecto, pero a la vez rechazan las reacciones de la madre. Cuando crecen, son niños ansiosos a los que todo les da miedo y les resulta difícil adaptarse a los cambios. Pueden desarrollar relaciones de dependencia y evitarán las emociones desconocidas.

Tipos de apego: apego inseguro evitativo

1 año ago · · 0 comments

Tipos de apego: apego inseguro evitativo

El estudio masivo de las relaciones de apego utilizando la situación extraña dio como resultado la clasificación del apego en apego seguro y apego inseguro.

En el último post sobre el apego describimos los rasgos principales del apego seguro. Recordemos que un 70% de los niños evaluados presentaban un apego seguro. Por tanto, fueron un 30% de los niños estudiados quienes presentaron el tipo de apego llamado inseguro.

Dentro del apego inseguro se distinguen dos subtipos de apego:

1.- Apego evitativo

2.- Apego ambivalente

 Apego inseguro evitativo

Puede encontrarse también con el nombre de apego ansioso evitativo. Supone un 20% de los niños estudiados por M. Ainsworth.

¿Cómo es la conducta de estos niños durante la Situación Extraña?

  • Niños que pueden ser activos en el juego individual, pero no en el grupal. Les resulta indiferente que la madre esté presente o ausente, pues no supone para ellos alguien que atienda sus demandas.
  • Niños que no buscan el contacto: raramente toman la iniciativa de compartir el juego con la madre. Parecen niños muy bien adaptados porque juegan sin demandar nada del adulto. Respecto a su acercamiento al extraño, pueden tratarle con mucha familiaridad desde el inicio, sin haber realizado una valoración previa de la confianza que le supone este extraño a la madre. Si éste fuera el caso, jugará con el extraño de un modo más amistoso que con la madre. O puede no acercarse tampoco al extraño ni aceptar ningún ofrecimiento de juego por parte de éste.
  • Cuando la madre sale de la habitación, estos niños pueden no mostrar ningún signo de ansiedad, ni siquiera protestan, sino que continúan como si nada hubiera cambiado. Dan la sensación de niños distraídos continuamente, niños que están en sus cosas y que se muestran indiferentes. Suelen ignorar los intentos de acercamiento del extraño.
  • Al regreso de la madre, son niños que la rehúyen, especialmente después de la segunda ausencia breve. Suelen continuar con lo que estaban haciendo como si no hubieran detectado la vuelta de la madre.

Estos niños se sienten inseguros en el mundo, tanto física como mentalmente. En oposición a los niños con apego seguro, desde la inseguridad no pueden explorar libremente los espacios que ocupan, las personas que comparten el espacio con ellos ni el resto del mundo que tienen alrededor.

Hay que tener un cuidado especial con estos niños, pues dan la impresión de adaptarse muy rápidamente a cualquier entorno y a cualquier persona, pasan desapercibidos en la clase ante la demanda de atención de los otros niños, pero una observación más detenida de sus expresiones y reacciones nos muestra que son niños que no se encuentran bien consigo mismos ni con el entorno. No desarrollan confianza en sus capacidades, frustrándose muy rápidamente ante tareas un poco complejas. En vez de temer o enfadarse con personas, lo hacen con las tareas encomendadas. Tampoco demuestran una confianza en el adulto, evitando pedir ayuda ante las dificultades y rehuyendo el consuelo y la ayuda del otro. Cuando crecen, parecen niños desmotivados a los que todo les es indiferente. Parece que no sufren, que nada les duele, pero se viven internamente con demasiada fragilidad como para poder explorar situaciones nuevas o emociones desconocidas.

Formación en Apego

1 año ago · · 0 comments

Formación en Apego

En la actualidad está de moda hablar de apego, pero existen muchas confusiones al respecto. Por eso, si estás pensando en formarte en temas de apego, hazlo con profesionales acreditados y especializados en el desarrollo del apego y sus dificultades.

Apego: algunas pinceladas

El desarrollo físico y cognitivo del niño no puede separarse del desarrollo emocional y de la naturaleza del apego que el niño establece con su cuidador principal. Esto quiere decir que un niño puede tener preservadas todas sus capacidades cognitivas y físicas y, sin embargo, tener un rendimiento o un comportamiento de un niño afectado cognitiva o físicamente. Y lo que puede estar bloqueando ese potencial existente es una alteración emocional o el tipo de vinculación que ha establecido con su cuidador principal.

La vinculación afectiva de apego se organiza en los tres primeros años de vida, se consolida a lo largo de la infancia y sus efectos se manifiestan en todos los ámbitos y a lo largo de todo el ciclo vital (López, 1990, 1993, 1999; Heese y Main, 2000; Scott y Babcok, 2010; Sierra, Carrasco, Moya y del Valle, 2011).

Los niños con apego inseguro o alterado construyen una imagen de sí mismos como seres no merecedores de cuidados y protección. Esto les lleva, con frecuencia, a retrasos en los aprendizajes o a comportamientos desajustados ante el adulto, las tareas o los iguales (Sierra y Moya, 2012).

Entendemos el apego alterado (instaurado o en riesgo de hacerlo), como objeto de detección e intervención temprana por todos los agentes implicados en la misma (Educación, Sanidad, Políticas Sociales) (Sierra y Moya, 2012). Como parte de este compromiso y convicción de que necesitamos profesionales que sepan detectar lo más precozmente las dificultades emocionales y de vinculación en los niños, hemos organizado un curso teórico-práctico interactivo sobre la vinculación entre niño y cuidador, dirigido a educadores infantiles y personal sanitario que trabaje con la primera infancia.

Formación en apego

Contenidos: se aprenderán cuáles son los precursores del apego y se utilizarán vídeos de la Situación Extraña para aprender cómo realizar la evaluación del apego mediante esta metodología (“Situación Extraña”), de forma que cada participante aprenda los diferentes tipos de apego que existen y cuáles son las claves para su detección.

 

bjetivo es la adquisición de las competencias generales para realizar un screening de los patrones de apego infantil.

La persona a cargo de la formación es Dra. Purificación Sierra García. Psicóloga. Profesora Psicología del Desarrollo en la UNED. Acreditada para la evaluación del apego con la Situación Extraña por el Institute of Child Development (University of Minnesota). EEUU. Único centro de certificación oficial. Autora de varios libros y artículos científicos sobre el desarrollo del niño y el apego.

irigido a profesionales del ámbito educativo, sanitario y profesionales del ámbito de la salud y el bienestar infantil.

La formación tendrá lugar el sábado 24 y el domingo 25 de febrero de 2018.

Podéis obtener más información en el siguiente enlace: https://www.centromaracuya.es/formacion-teorico-practica-interactiva-la-vinculacion-del-nino

 

La anorexia nerviosa: tratamiento

2 años ago · · 0 comments

La anorexia nerviosa: tratamiento

En el post anterior hablamos de cómo identificar la anorexia nerviosa y sus factores de riesgo. Ahora vamos a centrarnos en cuáles son los especialistas que tratan la anorexia nerviosa y qué tratamientos existen.

Especialistas en anorexia nerviosa

Cuando se tiene sospecha de que uno mismo o alguno de los hijos puede tener anorexia nerviosa, es importante consultar lo antes posible, pues las repercusiones físicas y mentales serán menores y las posibilidades de superar la enfermedad aumentarán.

El médico más accesible es el pediatra o médico de familia. Él puede derivar al médico endocrino o a un servicio especializado en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), como puede ser el Hospital Niño Jesús en Madrid, para población infantil; o el Hospital Gregorio Marañón para población adulta. Otras veces se consulta directamente al Servicio de Salud Mental, siendo atendido por un psiquiatra o un psicólogo, por tratarse de un trastorno de la mente.

Si uno quiere ir por la medicina privada, puede consultar directamente al médico endocrino, psiquiatra o al psicólogo clínico.

Psicoterapia

Es el tratamiento de elección cuando la anorexia nerviosa se encuentra en sus inicios o no ha tenido, de momento, repercusión en el plano físico.

La psicoterapia nunca puede faltar en el tratamiento de la anorexia nerviosa, aunque lo sigan otros especialistas médicos simultáneamente

La psicoterapia se constituye como el espacio por excelencia donde estos pacientes pueden profundizar y curar sus heridas emocionales, narcisistas, de relación con su entorno. Se trata de generar un clima muy contenedor frente al desbordamiento emocional en el que viven estos pacientes. Se ofrece una posibilidad de digerir mediante la palabra aquello que sólo se ha podido comunicar hasta ahora a través de síntomas en el cuerpo. Esto es lo que cura realmente la anorexia nerviosa, haciendo aparecer de nuevo el deseo inhibido y prohibido en muchos ámbitos de la vida.

Es fundamental que la psicoterapia no se centre exclusivamente en los síntomas de la alimentación

Hospital de día para anorexia nerviosa

El hospital de día es un recurso intermedio entre la hospitalización y el tratamiento ambulatorio.

Los pacientes acuden a diario o varios días a la semana, según criterio del profesional, a realizar diferentes terapias y una o varias comidas del día, al hospital. Se les prepara una dieta personalizada, donde se van aumentando las calorías gradualmente, y se les enseña a comer nuevamente, aprovechando el desayuno, la comida y la merienda del día a día. Esto ayuda a evitar muchos conflictos que aparecen en las familias en el momento de las comidas, desplazando dichos conflictos y malestar al hospital y a los profesionales que acompañan a los pacientes durante las comidas.

Como parte del tratamiento, los pacientes asisten a terapia psicológica, generalmente en grupo. Es un espacio de reflexión y desahogo, donde se habla de otras cosas que les pasan diferentes a los problemas de alimentación.

Hospitalización para anorexia nerviosa

El recurso de la hospitalización tiene que ver con el nivel de desnutrición del paciente. Cuando el índice de masa corporal ha bajado hasta 14, es necesario que el paciente ingrese en el hospital hasta que el cuerpo vuelva a estar suficientemente nutrido. También se puede realizar un ingreso por riesgo autolítico o por escasa contención del núcleo familiar.

Si es un menor de edad quien ingresa, el paciente podrá estar acompañado todo el día por uno de sus padres.

El paciente recibirá toda la asistencia necesaria durante la hospitalización, realizándole pruebas cardiológicas, analíticas, valoración y tratamiento psiquiátrico cuando fuera necesario. Cada paciente tendrá su dieta personalizada y, en función de su estado general, realizará las comidas en su habitación o en el comedor con el resto de compañeros.

Siempre reciben tratamiento psicológico, bien sea de forma grupal o individual.

La anorexia nerviosa

2 años ago · · 0 comments

La anorexia nerviosa

La anorexia es la falta de apetito. La anorexia nerviosa es el rechazo sistemático a los alimentos, aunque exista apetito.

¿Qué es la anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa está considerada un trastorno que afecta a la mente, aunque las consecuencias más evidentes se detectan sobre el cuerpo a través de una extrema delgadez o una pérdida importante y voluntaria de peso.

El inicio de la anorexia suele ocurrir en la adolescencia. Es más frecuente en mujeres, pero también ocurre en hombres. Es muy frecuente que se inicie con el deseo de hacer una dieta o de ponerse en forma para el verano.

Se empieza con una restricción de alimentos: se quitan los dulces y las grasas. Se sigue con una disminución en la cantidad de alimentos ingeridos. Al principio, se pasa hambre; luego, el estómago va necesitando cada vez menos comida. Puede acompañarse de un aumento de ejercicio físico y, en ocasiones, de vómitos provocados.

El cuerpo tira de sus reservas de grasa, pero cuando éstas se acaban, empieza a reducir esfuerzos porque no tiene energía para todo: el corazón empieza a latir más despacio, o a veces más deprisa en ese esfuerzo por conseguir más energía, se pueden producir daños en el pericardio; la temperatura corporal baja, por lo que se tendrá más frío del habitual; el pelo empieza a caerse, la piel se tiene más seca, las uñas más débiles…y no sólo disminuye la energía corporal, sino también la energía vital y anímica. De repente, uno se vuelve más irritable, con altibajos emocionales que dependen de la báscula y lo que se haya comido hoy. La concentración para estudiar disminuye, cuesta más esfuerzo, aunque se suele sacar bien los estudios porque suelen ser chicos y chicas muy responsables y con muy buenas notas. Se produce también una distorsión de la imagen corporal, pues se ven gordos frente al espejo cuando en realidad están muy delgados.

La anorexia nerviosa también se da con una pérdida brusca voluntaria de peso aunque no se trate de una delgadez extrema

Factores de riesgo de la anorexia nerviosa

Los primeros factores de riesgo que se señalan siempre son el hecho de ser mujer y estar empezando o atravesando la adolescencia. Durante esta etapa de la vida, se producen muchos cambios corporales y mentales que hay que asumir. A veces, este proceso se complica y uno de los síntomas que pueden aparecer puede ser la anorexia nerviosa.

Otro factor de riesgo tiene que ver con los antecedentes familiares: que alguien de la familia (madre, padre, hermano, tíos, abuelos, primos) hayan pasado por un problema de la alimentación (anorexia, bulimia) o presenten una obsesión con el tema de la comida, dietas o delgadez.

Unirse a un grupo de iguales donde predominan las conversaciones sobre la alimentación saludable, las calorías de cada producto, las dietas, el cuerpo, etc. también puede favorecer el inicio de estas prácticas. Hay que tener cuidado con esto en aquellas niñas donde el ballet o la gimnasia artística son una actividad fundamental para ellas.

Haber sido de pequeño un niño con obesidad, que ha sufrido en su entorno críticas o aislamiento como consecuencia de esta circunstancia, o que ha expresado el propio niño su insatisfacción con su cuerpo, puede llevar al adolescente a querer cambiarlo de forma radical y sin seguimiento médico para realizar una dieta controlada.

Tener el propio adolescente una personalidad obsesiva, tendente al perfeccionismo, con mucha exigencia hacia sí mismos y un exceso de responsabilidad, hemos visto los clínicos que supone un factor de riesgo para mantener la anorexia, pues se requiere mucha fuerza de voluntad y autocontrol para no dejarse llevar por el deseo de comer o devorar alimentos.

Por último, señalar que los padres que son invasivos con sus hijos se convierten en un factor de riesgo, y los hijos expresan a través del cuerpo esta dificultad en la relación con sus padres.

El TOC y la personalidad obsesiva

2 años ago · · 0 comments

El TOC y la personalidad obsesiva

Es frecuente confundir el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y la personalidad obsesiva, pensando que, al tener los dos el término obsesivo, son la misma cosa.

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Muchas de las personas que padecen este trastorno vienen a la consulta sabiéndolo y suele ser el motivo de consulta: “quiero dejar de tener obsesiones o compulsiones”.

Como su propio nombre indica, el TOC se caracteriza por la presencia de pensamientos intrusivos (que son las obsesiones) y rituales que se llevan a cabo de forma compulsiva para quedarse más tranquilo cuando aparecen ciertos pensamientos.

El paciente vive las ideas obsesivas como intrusivas, pues aparecen en cualquier momento, sin que se quiera pensar en ello. Esto le lleva a querer luchar contra esas ideas, intentando hacer el esfuerzo de pensar en otra cosa o dejar la mente en blanco. El paciente considerará estas ideas irracionales, sin sentido, pero tendrá la sensación de no poder dejar de pensar en ellas. Por ejemplo, la idea obsesiva de que se ha dejado el gas encendido. ¿Qué hace el paciente ante esta idea que le causa angustia? Si está cerca, irá a comprobarlo compulsivamente, porque no le bastará comprobarlo una vez, sino que tendrá que volver varias veces a mirar que el gas está apagado. Si se encuentra fuera de casa, la angustia puede aumentar si no se encuentra la forma de que alguien vaya a comprobar que está todo bien en la casa, o si uno mismo no puede escaparse para ir a mirar el gas. Estas comprobaciones son los rituales que, en este caso, son de comprobación, pero que puede ser de contar, o de dar golpecitos, o de encender y apagar las luces un número determinado de veces, etc. Cada paciente se busca un ritual que le calma de forma temporal la angustia.

La base del TOC es un problema de ansiedad, que el paciente piensa que es producida por esos pensamientos obsesivos y la imposibilidad de quitárselos de la cabeza, pero la verdadera angustia no suele provenir de ahí. Es decir, es como si el paciente no pudiera soportar la angustia que le provocan otro tipo de conflictos más reales (como un problema de pareja, conflictos sin resolver con uno mismo, con los padres, etc.) y entonces siente la angustia pero en relación a otro problema, que son las obsesiones. Aunque parezca difícil de creer, la ansiedad del TOC puede ser más soportable que hablar y sentir acerca de otro tipo de conflictos que no son irracionales y que tienen muchas consecuencias en la vida del paciente.

La clave para desbloquear el TOC está en poder hablar de emociones que no están asociadas a las obsesiones y los rituales

Personalidad Obsesiva

A diferencia de la persona con TOC, el paciente con personalidad obsesiva no suele tener conciencia de ello y no acude a consulta por este motivo.

La personalidad obsesiva consiste en ser una persona muy perfeccionista y exigente, de forma que puede llegar a interferir con la finalización de las tareas, pues nunca llega al nivel deseado. Sin embargo, lo normal es que se asuma muy bien la responsabilidad, se sea buen cumplidor de las normas y sea considerado muy buen trabajador. Suele ser una persona indecisa, con muchas dificultades para tomar decisiones, incluso en aspectos poco trascendentales como poder elegir entre dos prendas de ropa cuál se compra. Son personas con mucha rigidez y poca flexibilidad, especialmente en temas que tienen que ver con la ética o la moral. Necesitan tener bajo su control todo, lo que les produce tranquilidad y les asegura que las cosas saldrán como ellos quieren. Todo esto les lleva a ser personas poco espontáneas y poco creativas.

En la escucha a estos pacientes, se observan varias cosas a nivel clínico fundamentales para trabajar en la terapia:

  • Es muy frecuente que, el recuerdo que estos pacientes tengan de su propia infancia sea muy perfecta, dando la sensación al clínico de cierta idealización. De hecho, cuando vamos conociendo aspectos más concretos de esa infancia, suele darse una incoherencia entre la descripción de lo sucedido y el sentimiento de perfección.
  • Se aprecia un sentimiento de omnipotencia al que no se ha sido capaz de renunciar: todo tiene que ser como uno piensa que debe ser, y piensa que él/ella lo va a conseguir.
  • La persona con personalidad obsesiva se mueve en los contrarios a nivel emocional: o se siente capaz de cambiar y conseguir lo que quiera, sin medir el esfuerzo y el coste que le supondrá, o de repente cae en una impotencia absoluta donde no se siente capaz de hacer nada. Esto puede darse en forma de altibajos emocionales o pueden existir ámbitos de la vida en los que predomina la omnipotencia frente a la impotencia que caracteriza a otro ámbito vital.
  • Estas personas son muy racionalizadoras. Utilizan el pensamiento y la lógica para todo, aislando las emociones que les producen las cosas. Muestran dificultad en terapia para hablar de sentimientos.
  • Se aprecia un miedo al vacío: al vacío en el tiempo, llenando su tiempo de actividades y responsabilidades;  al vacío en el papel, al vacío en el discurso (silencio), en la casa, etc. De forma inconsciente, tratan de rellenar porque el vacío y la falta en sí mismos y en el otro les angustia muchísimo.

La ansiedad: qué es, tipos y tratamientos

2 años ago · · 0 comments

La ansiedad: qué es, tipos y tratamientos

Uno de los principales motivos de consulta en psicología es la ansiedad. Puede aparecer como crisis o ataques de ansiedad o como una inquietud y nerviosismo más constante que no permite vivir con tranquilidad y disfrutar de lo que uno es y tiene.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una activación de nuestro sistema nervioso simpático. Este sistema es el encargado de activarnos y prepararnos para la defensa y la huida en caso de peligro. Es adaptativo cuando realmente nos encontramos ante una situación peligrosa, pues supone una alarma que nuestro cuerpo nos da para que reaccionemos.
Sin embargo, la ansiedad que llega a las consultas resulta poco adaptativa porque suele activarse ante situaciones que no resultan peligrosas, suponiendo un desgaste muy grande para el paciente. Además, mientras se encuentra activo el sistema nervioso simpático no puede estarlo también el parasimpático, que es el que entra en acción para la relajación.
Por este motivo, las técnicas que se emplean en psicología para afrontar la ansiedad tratan de activar el sistema parasimpático, con la finalidad de favorecer el estado de relajación. Lo más recomendable, desde mi punto de vista, es empezar siempre aprendiendo a respirar de manera correcta.

Cómo respiramos afecta a nuestro estado de ansiedad o relajación

Tipos de ansiedad

La ansiedad está en la base de muchas de las dificultades con que consultan los pacientes. Es común a trastornos del sueño, fobias, obsesiones, hipocondría y algunos trastornos de personalidad.

Y tiene también su patología específica, que es la que desarrollaremos a continuación:

Ataques de pánico: aparecen en forma de crisis puntuales. Sus síntomas más frecuentes son sensación de que el corazón va muy deprisa y late muy fuerte, sudoración, temblores, dificultades para respirar, miedo a morir o a quedarse sin respiración. Pueden aparecer simultáneamente cantidad de pensamientos negativos. Se puede llegar a pensar que es un ataque al corazón, pero se pasará en unos minutos, remitirá si el médico administra un lorazepam y el electrocardiograma será normal.

Ansiedad generalizada: a diferencia del ataque de pánico, la ansiedad generalizada no aparece puntualmente, sino que forma parte del día a día. Es casi como una forma de ser y de ver la vida: preocupándose por todo. El ataque de ansiedad suele manifestarse inicialmente a nivel somático. En la ansiedad generalizada predomina el componente mental en forma de preocupación, aunque puede acompañar una intranquilidad a nivel corporal. Los pacientes que acuden a consulta por este motivo suelen expresar su demanda como “quiero dejar de preocuparme por todo, descansar la mente”.

Tratamientos psicológicos para la ansiedad

Mi recomendación para ambos tipos de ansiedad es la psicoterapia. Es muy tentador cuando existen ataques de pánico quedarse en enseñar al paciente una serie de técnicas, que van desde la respiración profunda a la relajación y el mindfulness. Y es cierto que estas técnicas, unido a un entrenamiento en la identificación de las crisis, puede frenar algunos ataques y puede suponer un alivio. Sin embargo, mi opinión es que no son suficientes si no se acompañan de un proceso psicoterapéutico donde se analicen los posibles desencadenantes de las crisis, el significado que para el paciente tiene aquello que ha hecho surgir la ansiedad (tanto en forma de ataque de pánico como de ansiedad generalizada), qué es lo que mantiene el síntoma de la ansiedad, si está cumpliendo alguna función, etc. Se trata de deshacer, con ayuda de la psicoterapia, el nudo que se ha formado.

Os animo a interpretar la ansiedad como un medio de comunicación de vuestro cuerpo con vosotros. Es uno de los primeros síntomas que nos avisan de que algo va mal y conviene mirar qué es.

Si vuestra ansiedad pudiera hablar, ¿qué creéis que os estaría diciendo?

Por ahí podemos empezar a indagar el sentido que tiene que nuestro cuerpo se exprese a través de la ansiedad.

Paternidad lúdica o positiva: emociones positivas y negativas

2 años ago · · 0 comments

Paternidad lúdica o positiva: emociones positivas y negativas

En el post acerca del origen de la paternidad lúdica o positiva, señalé que ésta aludía a la satisfacción y al placer que los padres sienten cuidando y educando a sus hijos. Añadía que esto tiene que ver con la creación de emociones positivas.

¿Y qué quiere decir exactamente esto de crear emociones positivas?

Tipos de emociones: positivas y negativas

Estamos acostumbrados a hablar de emociones positivas como la alegría, la esperanza, la gratitud, la diversión, el interés, la ilusión, el amor, la tranquilidad, etc. Y de emociones negativas como el aburrimiento, la tristeza, la desesperanza, el enfado, el miedo, la ansiedad, la culpa, etc.

A mí, personalmente, me gusta más hablar de emociones que generan bienestar o malestar, de emociones agradables o desagradables. Porque hablar de positivo y negativo lleva muy fácilmente a la asociación de hacer desaparecer lo negativo y podemos caer en la negación de ese tipo de emociones.

Hace dos años pudimos disfrutar de una película muy recomendable llamada Inside Out (Del Revés), donde el tema principal que se trataba era la comprensión de que ambos tipos de emociones forman parte de la vida y del ser humano.

Ambos tipos de emociones tienen su función y su utilidad

Por tanto, es importante que sepamos que en nuestras vidas de adultos y también en las de nuestros hijos, es normal y positivo que cada miembro de la familia se sienta libre de sentir en función de su personalidad, de la situación y del afrontamiento que cada cual hace de las experiencias.

Ventajas de experimentar emociones positivas

Una vez aclarada la funcionalidad y naturalidad de la existencia de ambos tipos de emociones, hay que decir que es importante que cualquier persona tenga una sensación general de bienestar y felicidad.

El clima general de positivismo o negativismo en el que un niño crece es fundamental para el desarrollo de su personalidad y visión del mundo

Es necesario vivenciar emociones positivas durante la infancia para poder desarrollar un sentimiento básico de confianza, la apertura de la mente y para que sea posible recuperar en un futuro de la memoria las emociones positivas que sirvan para afrontar el malestar.

Niños que pasan una gran parte de su tiempo de infancia atemorizados, disgustados o tristes se pierden muchas experiencias porque están centrados en su mundo interno, pierden la posibilidad de aprender de esas experiencias, permaneciendo estancados en esas emociones negativas que se les repiten incluso ante acontecimientos que no explican dichas reacciones emocionales.

Creación de emociones positivas

No se trata, por tanto, de negar las emociones desagradables ni de evitarlas a toda costa.

Se trata de crear las condiciones de vida que permitan que cada miembro de la familia se sienta realmente bien con la vida que está haciendo, con la familia que tiene, con los valores en los que ha elegido crecer y transmitir a sus hijos, etc. Se trata de un sentimiento profundo y verdadero de amor hacia los otros, de cuidar a los que quieres, donde predomine un clima de distensión, de sinceridad, de positivismo para cada miembro de la familia.

La creación de emociones positivas no se reduce a hacer actividades divertidas con los hijos, que también, sino que incluye un ambiente generalizado de admiración, sorpresa, confianza, comprensión, ilusión y amor hacia los otros.

Las rabietas de los niños: cuando no funciona nada

2 años ago · · 0 comments

Las rabietas de los niños: cuando no funciona nada

Cuando los padres han leído sobre cómo entender y manejar las rabietas de sus hijos, han consultado a su pediatra, les han aconsejado en el centro escolar, etc. y parece que nada funciona, que las rabietas de su hijo son diferentes, hemos de plantearnos dos posibilidades:

  1. Que como padres se esté entendiendo o respondiendo de modo equivocado: será de gran ayuda consultar con un psicólogo infantil.
  2. Que las rabietas no sean evolutivas, sino que respondan a alguna problemática particular, más allá del desarrollo normotípico.

En este pequeño artículo me voy a centrar en el segundo tipo: las rabietas que no son evolutivas.

Características de las rabietas no evolutivas

En las rabietas no evolutivas se produce un desconcierto en los padres ante la falta de explicación del motivo que ha generado tanto enfado y desconsuelo en su hijo. No es la típica sensación de que el niño responde con un comportamiento indeseable pero se puede entender qué le ha pasado, sino que no se entiende qué ha ocurrido en el entorno para modificar su estado de ánimo de forma tan abrupta.

En otros casos, los padres detectan qué le produce semejante disgusto, pero no se explican por qué algo “neutro”, como un vaso de un color concreto, por ejemplo, puede provocarle tanta insatisfacción. Esto es lo que llamamos desproporción en la rabieta.

  La desproporción en la rabieta refleja una desproporción en la emoción del niño frente a una realidad dada

También puede suceder que la desesperación de los padres venga porque no hay forma de consolar a su hijo y éste puede estar disgustado durante tiempos muy largos. El niño no conecta con ninguno de los ofrecimientos que se le hacen: se le traduce lo que le sucede, se le deja su espacio manteniéndose a su lado, se le ofrece un vasito de agua, incluso se le trata de distraer con algo que le gusta…sin embargo, él parece que sigue conectado exclusivamente con su mundo interno de aturdimiento.

¿Qué puede estar pasando?

 Sólo voy a nombrar algunas de las causas que encontramos en la consulta tras este tipo de rabietas:

  • Hipersensibilidad: niños excesivamente sensibles en relación a alguno de los 5 sentidos. Niños que les molesta mucho el ruido o la luz, por ejemplo.
  • Rigidez excesiva: cuando los demás no hacen las cosas como él quiere, o le desordenan sus cosas, o no se hacen en el orden que él querría…entonces, no soporta la frustración y se enfada.
  • Falta de comprensión: niños que, de forma habitual, se encuentran en situaciones con compañeros que no entienden. No comprenden la intención de broma, por ejemplo, y acaban enfadándose con el otro niño.
  • Puede que, el niño, a través de las rabietas, esté expresando algún conflicto que existe en su entorno. Podría tratarse de problemas entre sus padres, que son las figuras de autoridad. O podría tratarse de algún incidente de tipo traumático que le haya sucedido dentro o fuera del entorno familiar.

Quiero alertar a los padres que observéis cambios en la conducta de vuestros hijos de forma abrupta

Niños que, de repente, empiezan a tener rabietas cuando antes eran muy raras; o aumenta significativamente la frecuencia de éstas, su intensidad, el número de contextos en los que se da (casa, colegio, calle…) o la cualidad de la rabieta (de pronto, empieza a no ser consolable). En estos casos es urgente consultar con un profesional cualificado.

Las rabietas de los niños: cómo manejarlas

2 años ago · · 0 comments

Las rabietas de los niños: cómo manejarlas

Para ayudaros a manejar las rabietas, voy a utilizar los términos y ejemplos de Daniel J. Siegel. Este médico estadounidense habla de que los niños pueden tener dos tipos diferentes de rabietas. Hemos de identificar cuál de ellas está teniendo nuestro hijo para decidir cómo actuar.

Dos tipos de rabietas diferentes

  • Rabietas superiores: son aquellas en las que el niño decide conscientemente pasar al acto de la rabieta. Está poniendo a prueba nuestra paciencia y está dispuesto a aterrorizar hasta conseguir lo que quiere. Puede interrumpir la rabieta si quiere, controla su cuerpo y la capacidad de emplear la lógica y de tomar decisiones acertadas está disponible. Sería lo que popularmente diríamos que es una rabieta para manipular o conseguir lo que quiere. Por ej., estamos con nuestro hijo de compras y se tira al suelo pidiendo unas zapatillas nuevas.

 

  • Rabietas inferiores: son aquellas en las que el niño es incapaz en este momento de controlar su cuerpo, emociones, usar el pensamiento para plantearse consecuencias, resolver problemas o tener en cuenta emociones ajenas. Es lo que popularmente llamamos “ha perdido los papeles”. Por ej., nuestra hija se muestra desconsolada cuando le echamos el agua por encima de la cabeza mientras la bañamos.

 

Para comprender esta terminología, os explicaré que el cerebro tiene una parte superior y otra inferior. Si nos imaginamos una casa de dos plantas, el cerebro inferior sería como la planta baja de la casa. Sería la parte del cerebro que está a la altura de nuestras orejas. Es la primera zona del cerebro que se desarrolla, con la que los bebés nacen ya activada. Esta zona es la encargada de funciones básicas como la respiración o el parpadeo, de reacciones innatas como la lucha o huida de lo desagradable y de emociones intensas como el enfado y la ira.

El cerebro superior sería la planta alta de la casa, que coincide con la parte del cerebro que se sitúa por encima de nuestras orejas. Esa zona se encarga del control de las emociones y el cuerpo, del pensamiento y la planificación, de la toma de decisiones adecuadas, entre otras funciones. Esta zona del cerebro se va desarrollando a medida que el niño crece y a través de las experiencias con su entorno.

¿Conocíais estas dos zonas del cerebro y sus funciones?

Ahora nos imaginamos una escalerita que une la planta baja con la planta alta de la casa; es decir, el cerebro inferior (emoción de ira, por ej.) con el cerebro superior (pensamiento y control de la emoción). En la rabieta superior esta escalerita está conservada, pero en la rabieta inferior está bloqueada, por lo que el niño no puede acceder al razonamiento en ese momento.

Algunas ideas para manejar las rabietas

  • Rabieta superior: en este caso hemos de tener claro que no se negocia con el niño. Hay que poner límites estrictos, dirigirse al niño en términos muy claros sobre cuál es la conducta adecuada y cuál inadecuada y llegar a la última consecuencia si la conducta no se interrumpe. Siguiendo el ejemplo anterior, podríamos decir: «Entiendo que las zapatillas te hagan ilusión, pero no me gusta cómo te comportas. Si no paras ya mismo, no tendrás las zapatillas, y esta tarde te quedarás sin ir a casa de tu amiga a jugar, porque estás demostrándome que no eres capaz de controlarte”

 

  • Rabieta inferior: en este caso hemos de dar dos pasos:
  1. CONECTAR: ayudarlo a tranquilizarse con un contacto físico cariñoso, un tono de voz apaciguador, alejándole del lugar si hay peligro de daño y sin hablar de consecuencias ni de conducta adecuada.
  2. REDIRIGIR CON CEREBRO SUPERIOR: emplear la lógica y la razón y hablar de conducta adecuada e inadecuada e hipotéticas consecuencias. Continuando con el ejemplo de la rabieta inferior, podríamos decir: “Ya sé que te has enfadado mucho porque el agua te ha mojado la cara. Pero no está bien pegar cuando te enfadas. Puedes recurrir a las palabras y decirle a papá: “Eso no me gusta. Por favor, para”

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