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La anorexia nerviosa: tratamiento

2 años ago · · 0 comments

La anorexia nerviosa: tratamiento

En el post anterior hablamos de cómo identificar la anorexia nerviosa y sus factores de riesgo. Ahora vamos a centrarnos en cuáles son los especialistas que tratan la anorexia nerviosa y qué tratamientos existen.

Especialistas en anorexia nerviosa

Cuando se tiene sospecha de que uno mismo o alguno de los hijos puede tener anorexia nerviosa, es importante consultar lo antes posible, pues las repercusiones físicas y mentales serán menores y las posibilidades de superar la enfermedad aumentarán.

El médico más accesible es el pediatra o médico de familia. Él puede derivar al médico endocrino o a un servicio especializado en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), como puede ser el Hospital Niño Jesús en Madrid, para población infantil; o el Hospital Gregorio Marañón para población adulta. Otras veces se consulta directamente al Servicio de Salud Mental, siendo atendido por un psiquiatra o un psicólogo, por tratarse de un trastorno de la mente.

Si uno quiere ir por la medicina privada, puede consultar directamente al médico endocrino, psiquiatra o al psicólogo clínico.

Psicoterapia

Es el tratamiento de elección cuando la anorexia nerviosa se encuentra en sus inicios o no ha tenido, de momento, repercusión en el plano físico.

La psicoterapia nunca puede faltar en el tratamiento de la anorexia nerviosa, aunque lo sigan otros especialistas médicos simultáneamente

La psicoterapia se constituye como el espacio por excelencia donde estos pacientes pueden profundizar y curar sus heridas emocionales, narcisistas, de relación con su entorno. Se trata de generar un clima muy contenedor frente al desbordamiento emocional en el que viven estos pacientes. Se ofrece una posibilidad de digerir mediante la palabra aquello que sólo se ha podido comunicar hasta ahora a través de síntomas en el cuerpo. Esto es lo que cura realmente la anorexia nerviosa, haciendo aparecer de nuevo el deseo inhibido y prohibido en muchos ámbitos de la vida.

Es fundamental que la psicoterapia no se centre exclusivamente en los síntomas de la alimentación

Hospital de día para anorexia nerviosa

El hospital de día es un recurso intermedio entre la hospitalización y el tratamiento ambulatorio.

Los pacientes acuden a diario o varios días a la semana, según criterio del profesional, a realizar diferentes terapias y una o varias comidas del día, al hospital. Se les prepara una dieta personalizada, donde se van aumentando las calorías gradualmente, y se les enseña a comer nuevamente, aprovechando el desayuno, la comida y la merienda del día a día. Esto ayuda a evitar muchos conflictos que aparecen en las familias en el momento de las comidas, desplazando dichos conflictos y malestar al hospital y a los profesionales que acompañan a los pacientes durante las comidas.

Como parte del tratamiento, los pacientes asisten a terapia psicológica, generalmente en grupo. Es un espacio de reflexión y desahogo, donde se habla de otras cosas que les pasan diferentes a los problemas de alimentación.

Hospitalización para anorexia nerviosa

El recurso de la hospitalización tiene que ver con el nivel de desnutrición del paciente. Cuando el índice de masa corporal ha bajado hasta 14, es necesario que el paciente ingrese en el hospital hasta que el cuerpo vuelva a estar suficientemente nutrido. También se puede realizar un ingreso por riesgo autolítico o por escasa contención del núcleo familiar.

Si es un menor de edad quien ingresa, el paciente podrá estar acompañado todo el día por uno de sus padres.

El paciente recibirá toda la asistencia necesaria durante la hospitalización, realizándole pruebas cardiológicas, analíticas, valoración y tratamiento psiquiátrico cuando fuera necesario. Cada paciente tendrá su dieta personalizada y, en función de su estado general, realizará las comidas en su habitación o en el comedor con el resto de compañeros.

Siempre reciben tratamiento psicológico, bien sea de forma grupal o individual.

La anorexia nerviosa

2 años ago · · 0 comments

La anorexia nerviosa

La anorexia es la falta de apetito. La anorexia nerviosa es el rechazo sistemático a los alimentos, aunque exista apetito.

¿Qué es la anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa está considerada un trastorno que afecta a la mente, aunque las consecuencias más evidentes se detectan sobre el cuerpo a través de una extrema delgadez o una pérdida importante y voluntaria de peso.

El inicio de la anorexia suele ocurrir en la adolescencia. Es más frecuente en mujeres, pero también ocurre en hombres. Es muy frecuente que se inicie con el deseo de hacer una dieta o de ponerse en forma para el verano.

Se empieza con una restricción de alimentos: se quitan los dulces y las grasas. Se sigue con una disminución en la cantidad de alimentos ingeridos. Al principio, se pasa hambre; luego, el estómago va necesitando cada vez menos comida. Puede acompañarse de un aumento de ejercicio físico y, en ocasiones, de vómitos provocados.

El cuerpo tira de sus reservas de grasa, pero cuando éstas se acaban, empieza a reducir esfuerzos porque no tiene energía para todo: el corazón empieza a latir más despacio, o a veces más deprisa en ese esfuerzo por conseguir más energía, se pueden producir daños en el pericardio; la temperatura corporal baja, por lo que se tendrá más frío del habitual; el pelo empieza a caerse, la piel se tiene más seca, las uñas más débiles…y no sólo disminuye la energía corporal, sino también la energía vital y anímica. De repente, uno se vuelve más irritable, con altibajos emocionales que dependen de la báscula y lo que se haya comido hoy. La concentración para estudiar disminuye, cuesta más esfuerzo, aunque se suele sacar bien los estudios porque suelen ser chicos y chicas muy responsables y con muy buenas notas. Se produce también una distorsión de la imagen corporal, pues se ven gordos frente al espejo cuando en realidad están muy delgados.

La anorexia nerviosa también se da con una pérdida brusca voluntaria de peso aunque no se trate de una delgadez extrema

Factores de riesgo de la anorexia nerviosa

Los primeros factores de riesgo que se señalan siempre son el hecho de ser mujer y estar empezando o atravesando la adolescencia. Durante esta etapa de la vida, se producen muchos cambios corporales y mentales que hay que asumir. A veces, este proceso se complica y uno de los síntomas que pueden aparecer puede ser la anorexia nerviosa.

Otro factor de riesgo tiene que ver con los antecedentes familiares: que alguien de la familia (madre, padre, hermano, tíos, abuelos, primos) hayan pasado por un problema de la alimentación (anorexia, bulimia) o presenten una obsesión con el tema de la comida, dietas o delgadez.

Unirse a un grupo de iguales donde predominan las conversaciones sobre la alimentación saludable, las calorías de cada producto, las dietas, el cuerpo, etc. también puede favorecer el inicio de estas prácticas. Hay que tener cuidado con esto en aquellas niñas donde el ballet o la gimnasia artística son una actividad fundamental para ellas.

Haber sido de pequeño un niño con obesidad, que ha sufrido en su entorno críticas o aislamiento como consecuencia de esta circunstancia, o que ha expresado el propio niño su insatisfacción con su cuerpo, puede llevar al adolescente a querer cambiarlo de forma radical y sin seguimiento médico para realizar una dieta controlada.

Tener el propio adolescente una personalidad obsesiva, tendente al perfeccionismo, con mucha exigencia hacia sí mismos y un exceso de responsabilidad, hemos visto los clínicos que supone un factor de riesgo para mantener la anorexia, pues se requiere mucha fuerza de voluntad y autocontrol para no dejarse llevar por el deseo de comer o devorar alimentos.

Por último, señalar que los padres que son invasivos con sus hijos se convierten en un factor de riesgo, y los hijos expresan a través del cuerpo esta dificultad en la relación con sus padres.

El TOC y la personalidad obsesiva

2 años ago · · 0 comments

El TOC y la personalidad obsesiva

Es frecuente confundir el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y la personalidad obsesiva, pensando que, al tener los dos el término obsesivo, son la misma cosa.

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Muchas de las personas que padecen este trastorno vienen a la consulta sabiéndolo y suele ser el motivo de consulta: “quiero dejar de tener obsesiones o compulsiones”.

Como su propio nombre indica, el TOC se caracteriza por la presencia de pensamientos intrusivos (que son las obsesiones) y rituales que se llevan a cabo de forma compulsiva para quedarse más tranquilo cuando aparecen ciertos pensamientos.

El paciente vive las ideas obsesivas como intrusivas, pues aparecen en cualquier momento, sin que se quiera pensar en ello. Esto le lleva a querer luchar contra esas ideas, intentando hacer el esfuerzo de pensar en otra cosa o dejar la mente en blanco. El paciente considerará estas ideas irracionales, sin sentido, pero tendrá la sensación de no poder dejar de pensar en ellas. Por ejemplo, la idea obsesiva de que se ha dejado el gas encendido. ¿Qué hace el paciente ante esta idea que le causa angustia? Si está cerca, irá a comprobarlo compulsivamente, porque no le bastará comprobarlo una vez, sino que tendrá que volver varias veces a mirar que el gas está apagado. Si se encuentra fuera de casa, la angustia puede aumentar si no se encuentra la forma de que alguien vaya a comprobar que está todo bien en la casa, o si uno mismo no puede escaparse para ir a mirar el gas. Estas comprobaciones son los rituales que, en este caso, son de comprobación, pero que puede ser de contar, o de dar golpecitos, o de encender y apagar las luces un número determinado de veces, etc. Cada paciente se busca un ritual que le calma de forma temporal la angustia.

La base del TOC es un problema de ansiedad, que el paciente piensa que es producida por esos pensamientos obsesivos y la imposibilidad de quitárselos de la cabeza, pero la verdadera angustia no suele provenir de ahí. Es decir, es como si el paciente no pudiera soportar la angustia que le provocan otro tipo de conflictos más reales (como un problema de pareja, conflictos sin resolver con uno mismo, con los padres, etc.) y entonces siente la angustia pero en relación a otro problema, que son las obsesiones. Aunque parezca difícil de creer, la ansiedad del TOC puede ser más soportable que hablar y sentir acerca de otro tipo de conflictos que no son irracionales y que tienen muchas consecuencias en la vida del paciente.

La clave para desbloquear el TOC está en poder hablar de emociones que no están asociadas a las obsesiones y los rituales

Personalidad Obsesiva

A diferencia de la persona con TOC, el paciente con personalidad obsesiva no suele tener conciencia de ello y no acude a consulta por este motivo.

La personalidad obsesiva consiste en ser una persona muy perfeccionista y exigente, de forma que puede llegar a interferir con la finalización de las tareas, pues nunca llega al nivel deseado. Sin embargo, lo normal es que se asuma muy bien la responsabilidad, se sea buen cumplidor de las normas y sea considerado muy buen trabajador. Suele ser una persona indecisa, con muchas dificultades para tomar decisiones, incluso en aspectos poco trascendentales como poder elegir entre dos prendas de ropa cuál se compra. Son personas con mucha rigidez y poca flexibilidad, especialmente en temas que tienen que ver con la ética o la moral. Necesitan tener bajo su control todo, lo que les produce tranquilidad y les asegura que las cosas saldrán como ellos quieren. Todo esto les lleva a ser personas poco espontáneas y poco creativas.

En la escucha a estos pacientes, se observan varias cosas a nivel clínico fundamentales para trabajar en la terapia:

  • Es muy frecuente que, el recuerdo que estos pacientes tengan de su propia infancia sea muy perfecta, dando la sensación al clínico de cierta idealización. De hecho, cuando vamos conociendo aspectos más concretos de esa infancia, suele darse una incoherencia entre la descripción de lo sucedido y el sentimiento de perfección.
  • Se aprecia un sentimiento de omnipotencia al que no se ha sido capaz de renunciar: todo tiene que ser como uno piensa que debe ser, y piensa que él/ella lo va a conseguir.
  • La persona con personalidad obsesiva se mueve en los contrarios a nivel emocional: o se siente capaz de cambiar y conseguir lo que quiera, sin medir el esfuerzo y el coste que le supondrá, o de repente cae en una impotencia absoluta donde no se siente capaz de hacer nada. Esto puede darse en forma de altibajos emocionales o pueden existir ámbitos de la vida en los que predomina la omnipotencia frente a la impotencia que caracteriza a otro ámbito vital.
  • Estas personas son muy racionalizadoras. Utilizan el pensamiento y la lógica para todo, aislando las emociones que les producen las cosas. Muestran dificultad en terapia para hablar de sentimientos.
  • Se aprecia un miedo al vacío: al vacío en el tiempo, llenando su tiempo de actividades y responsabilidades;  al vacío en el papel, al vacío en el discurso (silencio), en la casa, etc. De forma inconsciente, tratan de rellenar porque el vacío y la falta en sí mismos y en el otro les angustia muchísimo.

La ansiedad: qué es, tipos y tratamientos

2 años ago · · 0 comments

La ansiedad: qué es, tipos y tratamientos

Uno de los principales motivos de consulta en psicología es la ansiedad. Puede aparecer como crisis o ataques de ansiedad o como una inquietud y nerviosismo más constante que no permite vivir con tranquilidad y disfrutar de lo que uno es y tiene.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una activación de nuestro sistema nervioso simpático. Este sistema es el encargado de activarnos y prepararnos para la defensa y la huida en caso de peligro. Es adaptativo cuando realmente nos encontramos ante una situación peligrosa, pues supone una alarma que nuestro cuerpo nos da para que reaccionemos.
Sin embargo, la ansiedad que llega a las consultas resulta poco adaptativa porque suele activarse ante situaciones que no resultan peligrosas, suponiendo un desgaste muy grande para el paciente. Además, mientras se encuentra activo el sistema nervioso simpático no puede estarlo también el parasimpático, que es el que entra en acción para la relajación.
Por este motivo, las técnicas que se emplean en psicología para afrontar la ansiedad tratan de activar el sistema parasimpático, con la finalidad de favorecer el estado de relajación. Lo más recomendable, desde mi punto de vista, es empezar siempre aprendiendo a respirar de manera correcta.

Cómo respiramos afecta a nuestro estado de ansiedad o relajación

Tipos de ansiedad

La ansiedad está en la base de muchas de las dificultades con que consultan los pacientes. Es común a trastornos del sueño, fobias, obsesiones, hipocondría y algunos trastornos de personalidad.

Y tiene también su patología específica, que es la que desarrollaremos a continuación:

Ataques de pánico: aparecen en forma de crisis puntuales. Sus síntomas más frecuentes son sensación de que el corazón va muy deprisa y late muy fuerte, sudoración, temblores, dificultades para respirar, miedo a morir o a quedarse sin respiración. Pueden aparecer simultáneamente cantidad de pensamientos negativos. Se puede llegar a pensar que es un ataque al corazón, pero se pasará en unos minutos, remitirá si el médico administra un lorazepam y el electrocardiograma será normal.

Ansiedad generalizada: a diferencia del ataque de pánico, la ansiedad generalizada no aparece puntualmente, sino que forma parte del día a día. Es casi como una forma de ser y de ver la vida: preocupándose por todo. El ataque de ansiedad suele manifestarse inicialmente a nivel somático. En la ansiedad generalizada predomina el componente mental en forma de preocupación, aunque puede acompañar una intranquilidad a nivel corporal. Los pacientes que acuden a consulta por este motivo suelen expresar su demanda como “quiero dejar de preocuparme por todo, descansar la mente”.

Tratamientos psicológicos para la ansiedad

Mi recomendación para ambos tipos de ansiedad es la psicoterapia. Es muy tentador cuando existen ataques de pánico quedarse en enseñar al paciente una serie de técnicas, que van desde la respiración profunda a la relajación y el mindfulness. Y es cierto que estas técnicas, unido a un entrenamiento en la identificación de las crisis, puede frenar algunos ataques y puede suponer un alivio. Sin embargo, mi opinión es que no son suficientes si no se acompañan de un proceso psicoterapéutico donde se analicen los posibles desencadenantes de las crisis, el significado que para el paciente tiene aquello que ha hecho surgir la ansiedad (tanto en forma de ataque de pánico como de ansiedad generalizada), qué es lo que mantiene el síntoma de la ansiedad, si está cumpliendo alguna función, etc. Se trata de deshacer, con ayuda de la psicoterapia, el nudo que se ha formado.

Os animo a interpretar la ansiedad como un medio de comunicación de vuestro cuerpo con vosotros. Es uno de los primeros síntomas que nos avisan de que algo va mal y conviene mirar qué es.

Si vuestra ansiedad pudiera hablar, ¿qué creéis que os estaría diciendo?

Por ahí podemos empezar a indagar el sentido que tiene que nuestro cuerpo se exprese a través de la ansiedad.

Psicoterapia adultos: orientaciones teóricas

2 años ago · · 0 comments

Psicoterapia adultos: orientaciones teóricas

Como continuación al pequeño artículo de la semana pasada sobre los elementos fundamentales de una psicoterapia y los tiempos de ésta, vamos a ver que en psicología existen diversas orientaciones teóricas que marcan diferencias en el empleo dado a los conceptos del artículo anterior.
Es imposible dedicar espacio a cada una de las orientaciones existentes en un texto como éste. Voy a exponer las dos orientaciones que configuran modelos teóricos completos, de los que se nutren el resto de orientaciones.

Psicoterapia psicoanalítica

Es la primera que surge. Tiene sus raíces en la filosofía y en la medicina de tipo neurológico del siglo XIX. Evidentemente, la teoría y práctica psicoanalítica está en constante revisión y actualización.

Algunas de las características de una terapia psicoanalítica son:
• Es el tipo de psicoterapia que más enfatiza la importancia de la relación entre el paciente y el psicoterapeuta.
• Se entiende el contexto de la psicoterapia como un espacio donde se repiten dinámicas que ocurren también fuera de la consulta.
• Toda esta información (relación y dinámicas) la utiliza el psicoterapeuta para orientar la intervención.
• El método que se emplea es la asociación libre: el paciente habla de todo aquello que se le pasa por la cabeza.
• Si por algo se define la terapia psicoanalítica es por ser una psicoterapia que apunta al inconsciente, que es justo la parte que uno desconoce de sí mismo. Se llega al inconsciente a través de lo que un paciente dice y hace de manera consciente. Los sueños son una de las formaciones que se utilizan para llegar al inconsciente de un paciente.
• La otra gran aportación del psicoanálisis ha sido rescatar la importancia que las emociones y la infancia tienen en la vida del adulto.
• En psicoanálisis, el síntoma (ansiedad, depresión, fobia, etc.) se entiende como un intento de curación que el paciente hace frente a situaciones y vivencias que le enferman y no tolera. Es una defensa que protege al paciente.
• Lo habitual en psicoanálisis es que no predominen las etiquetas diagnósticas, sino la comprensión de lo que le pasa al sujeto. No hay enfermedades, sino sujetos que enferman.
• Es una terapia de descubrimiento que se va construyendo entre el paciente y el analista. Cada paciente sigue su propio rítmo, de ahí que sea imposible determinar con anterioridad el tiempo de la terapia.
• El psicoanalista ha de haber pasado previamente por su propio proceso de análisis personal.

Psicoterapia cognitivo-conductual

Surge como reacción al modelo psicoanalítico. En sus orígenes, era la terapia conductista que, con el tiempo, se ha desarrollado en el modelo cognitivo-conductual.

Algunas características de este tipo de terapia son:
• Es el tipo de psicoterapia que más enfatiza el síntoma.
• Ha desarrollado programas específicos para cada tipo de sintomatología, siguiendo el modelo médico de que a X patología le corresponde X tratamiento.
• En la terapia cognitivo-conductual se pueden encontrar programas de tratamiento cerrados en el tiempo o se puede hacer una psicoterapia sin que el tiempo de finalización esté marcado. Dependiendo de esto, el terapeuta podrá adaptarse en mayor o menor medida al rítmo del paciente.
• Tiene en cuenta la relación entre el paciente y el psicoterapeuta sólo para generar un clima de confianza.
• Se entiende el contexto de la psicoterapia como un espacio donde el terapeuta enseña al paciente técnicas que luego éste tendrá que practicar fuera de la consulta.
• Se trata de modificar la conducta externa cambiando lo que hacemos normalmente, y la conducta interna a través del cambio en los pensamientos y sentimientos. Se empieza con la identificación de estos aspectos que se quieren modificar.
• No es necesario analizar y pensar sobre la infancia que uno ha tenido para realizar este tipo de psicoterapia.
• No es necesario que el psicoterapeuta haya pasado por un proceso previo de análisis personal.

¿Conociais estos modelos teóricos diferentes?

Como veis, son enfoques muy diferentes. A partir de estos dos, han ido surgiendo diversas escuelas que integran principios y técnicas de uno y otro modelo. Así surgen las terapias humanistas, la terapia sistémica, la Gestalt, ahora las terapias de tercera generación…
Creo que se deduce que el significado y utilización que en cada uno de estos dos modelos se da a la relación entre paciente-psicoterapeuta y a la palabra y la escucha son absolutamente diferentes. Por tanto, el tipo de proceso psicoterapéutico que se genera es muy diferente. Lo que ocurre en la actualidad es que muchos psicólogos estamos formados en modelos diferentes y conocemos y aplicamos técnicas de diversas orientaciones. Eso es lo que llamamos psicología integral. Pero cada uno de nosotros seguimos un modelo u otro (y solo uno) para comprender lo que le sucede a un paciente, aunque integremos técnicas específicas de otro modelo.
Si leéis sobre la duración de un tratamiento cognitivo-conductual y uno psicoanalítico veréis que existe la idea de que lo cognitivo-conductual es más rápido. Mi experiencia con pacientes me dice que no tiene por qué ser así. He conocido a muchos pacientes que son recurrentes en los servicios de salud mental, con tratamientos de corta duración que vuelven a consultar al poco tiempo y acaban prolongando los tratamientos tanto como un tratamiento psicoanalítico continuado.

Psicoterapia adultos: concepto, elementos y tiempos

2 años ago · · 4 comments

Psicoterapia adultos: concepto, elementos y tiempos

En muchas ocasiones los pacientes llegan a la consulta de un psicólogo con mucho miedo y muchos nervios. No saben exactamente qué van a hacer durante el proceso de psicoterapia, ni cuánto tiempo va a durar, ni cómo van a hacer para hablarle a un desconocido sobre sus intimidades.

Este pequeño artículo pretende aclarar algunas de estas cuestiones, que provocan en el paciente una ansiedad a veces añadida como consecuencia de lo desconocido.

 ¿Qué es la psicoterapia?

La psicoterapia es el tratamiento que incide sobre la mente, sobre los aspectos psicológicos de la persona, sobre la psique.

Lo que configura la mente de un ser humano son las relaciones con otros seres humanos relevantes y la palabra, tanto la que nos dicen como la que no nos dicen.

Los elementos fundamentales de una psicoterapia son el establecimiento de una relación paciente-psicoterapeuta y el uso de la palabra

 Relación paciente-psicoterapeuta

Establecer la relación de confianza entre paciente y psicoterapeuta supone el primer paso para iniciar una psicoterapia. Ha de existir un clima donde no existan los juicios de valor, sino la neutralidad y acogida que permita al paciente poder revisar cualquier rincón de su intimidad.

Esta relación no es una relación de amistad, sino una relación terapéutica. Todo lo que el psicoterapeuta haga, omita, diga o calle ha de ser por un motivo clínico y que sirva al paciente a tomar conciencia, a poner un límite a algo que le hace daño o cualquier otro motivo que suponga una ayuda hacia el paciente.

El psicoterapeuta ya está haciendo psicoterapia a través de su relación con el paciente

 La palabra y la escucha

Lo que haremos fundamentalmente paciente y psicoterapeuta será hablar. No se trata de una charla banal, aunque a veces pueda parecerlo. Se trata de escucharnos a nosotros mismos, a veces descubriendo otro punto de vista, a veces simplemente permitiéndonos escuchar lo que de verdad sentimos acerca de las cosas que vivimos.

Lo que contamos y cómo lo contamos refleja nuestra manera de vivir las situaciones

El psicoterapeuta tiene una forma de escuchar diferente a la que uno encuentra fuera de la consulta. Porque durante la psicoterapia uno escucha, con ayuda de las intervenciones de su psicoterapeuta, su verdad. Porque apela a las vivencias, a cómo fueron interpretadas por cada uno de nosotros y a sus consecuencias. Y aquí se encuentra un  hilo conductor que une nuestro pasado con nuestro presente, que nos ayuda a comprender por qué somos como somos y por qué actuamos como actuamos.

Todo esto ayuda a tener más claridad mental, mayor comprensión sobre uno mismo y lo que le rodea, mayor conocimiento de lo que uno realmente quiere hacer con su vida.

Generalmente, desde la primera sesión, el paciente se siente aliviado y esto responde a la posibilidad de poder hablar sobre lo que a uno le pasa en un contexto donde ya percibe que la escucha va a ser diferente a todo lo que conoce.

Los tiempos de la psicoterapia

Hablo de los tiempos en dos sentidos:

  • Tiempos para hablar de lo que al paciente le resulta difícil: el paciente puede sentir miedo porque el psicoterapeuta le haga hablar sobre temas en los que no quiere entrar, o no puede porque de repente empieza a llorar y no puede ni articular palabra. El psicoterapeuta ha de adaptarse a los tiempos del paciente, de modo que éste hable cuando esté preparado para ello. Forzar las cosas en una psicoterapia puede llevar a la pérdida de la posibilidad de construir algo realmente terapéutico.
  • Duración de la terapia: siguiendo el planteamiento que he realizado en todo lo anterior, es lógico que no se puede anticipar un tiempo de tratamiento. Lo normal es que el paciente comience a sentirse mejor desde las primeras sesiones, pero la duración de la psicoterapia depende de cantidad de variables que se van viendo a lo largo del mismo proceso psicoterapéutico, como los objetivos del paciente o la resistencia a realizar cambios.

Si te interesa, podrás disfrutar de esta psicoterapia para adultos en Madrid desde nuestros centros en Las Tablas y Madrid Centro.

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